viernes, 3 de octubre de 2008

Transmetropolitan


Dicho y hecho. Ahora que la etapa Vértigo me ha venido de nuevo a la cabeza, aprovecho para recomendaros Transmetropolitan, una de las obras más divertidas, ácidas, carismáticas e interesantes publicadas en EEUU. Seguramente, muchos dirán que nunca llegó al nivel de Preacher o Hellblazer, por poner otras obras populares, pero he leído pocas cosas como Transmetropolitan. Escrita por un Warren Ellis creciente y en estado de gracia y dibujada por Darick Robertson, que aunque nunca me pareció un gran artista, aportó toda la suciedad y la decadencia que requería la historia.

Transmetropolitan se sitúa en un futuro impreciso pero no demasiado alejado y narra el regreso de Spider Jerusalem, un periodista 'de la vieja escuela', popular por sus métodos agresivos y desproporcionados, su adicción a las drogas y su lucha constante y despiadada por hallar la verdad. Siempre con una base ética sólida a pesar de sus excesos. Spider se ve obligado a abandonar su retiro en las montañas cuando se queda sin dinero para costear sus drogas. Dispuesto a recuperar su antiguo empleo, regresa a la gran ciudad, donde no le faltará inspiración para volver a despotricar contra todo.

La serie llegó a hacerse realmente popular. Aunque la mayoría de portadas son del propio Robertson, grandes artistas de la talla de Moebius, Jae Lee, Tim Bradstreet, Jim Lee o Eduardo Risso (entre otros) hicieron sus aportaciones en cubiertas y en episodios especiales a lo largo de la serie.

Spider Jerusalem es el antihéroe definitivo. Su diseño es tremendamente reconocible y sus estados de euforia espontánea e incluso megalomanía son lo más destacado del personaje. Al parecer, sus métodos y su carácter están inspirados en el periodista Hunter S. Thompson, icono de la contra-cultura norteamericana y recientemente homenajeado en el documental 'Gonzo', proyectado este mismo año en el Festival de Sitges.

Antes de que la serie tomase un rumbo casi 100% crítico-político, docenas de teorías filosóficas, tecnológicas y sociales se paseaban por las páginas en capítulos casi auto-conclusivos. Hablamos de ciencia especulativa, generalmente bajo una perspectiva espantosamente inhumana y sarcática: clonación destinada al consumo de carne humana, destilación de la psique humana volcada sobre millones de nanomáquinas asociadas (neblinas humanas), virus informáticos que alteran el ADN humano, religiones perversas que apoyan aspectos amorales y otra cosas peores.

Durante años se habló de una película basada en Transmetropolitan. Al parecer, varios guiones pasaron por las manos de los creadores originales del cómic, pero ninguno llegó a cuajar. Seis años después de que la serie finalizase, la posibilidad sigue en el aire, aunque sus creadores han expresado su predilección por Tim Roth como un posible Spider Jerusalem.

Sólo puedo decir que nunca podré estar lo suficientemente agradecido por haber tenido la oportunidad de leer Transmetropolitan, una serie que ha tenido sobre mi una influencia que me resulta difícil de explicar, así que decir que os la recomiendo es quedarse muy corto. Aunque fue publicada originalmente por Norma Comics, creo que recientemente ha sido reeditada en un formato distinto por Planeta. Hecho de menos Transmetropolitan, en serio.

Más información: web oficial Transmetropolitan.

R.

3 comentarios:

Lady L dijo...

¡Qué buena pinta! La verdad es que nunca me ha dado por este tipo de lectura, pero siempre que entro y leo estas entradas me quedo con ganas de comenzar.

Me fio de este tipo de recomendaciones, estoy segura que por la temática me encantaría éste en concreto: crítica política, social, tecnológica y esa doble moral...es más que interesante.

Os lo pediré que lo sepáis.

L.

R y Mc dijo...

Sin problemas. Te los dejaré en dosis pequeñas. Vale la pena, desde luego. Es un poco como Sandman, salvando las distancias: arte sólo aceptable, pero algo que debe leerse.

R.

Lady L dijo...

Genial. Cuando quieras me traes la primera dosis :)

Graciñas!

L.