miércoles, 19 de mayo de 2010

Lo que me sale de las vísceras VII

Hace tiempo escribí esto:

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Escuchad...
ahora
mientras los ríos nos pasan
riendo entre las piernas
y los pájaros nocturnos
abandonan el nido en busca
de la luna

Escuchad...
un sonido que viene de lejos
de antiguo
un rumor interior
también el ritmo del universo

Escuchad...
porque en silencio
se nos narran viejas historias
escritas en los árboles
traídas por el polen
con voluntad de instruir
al que desea ser instruido
de advertir
al que está despierto
de ayudar
al único que puede ser ayudado
el humilde

Escuchad...
al viento reptil de la sabiduría
burlando a los necios

Escuchad y aprended en
el crujido del fuego
el rastro del ciempiés
las telas de las arañas
la dirección de las hojas...
que ahí encontraréis
vuestra rica herencia
vuestra más importante posesión
y lo que sois

Escuchad...
(...¡callad!...)
...el ritmo de vuestro propio tambor

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Hoy tenía ganas de decírselo a todo el mundo que aguanta pacientemente conmigo el colapso de la ronda litoral, cada día, a las siete y media de la mañana.



MC.

2 comentarios:

Lady L dijo...

Sigo sin poder creerme que escribiendo así, no postees más a menudo.

Leerte de buena mañana es una grandísima manera de empezar el día!

Graciñas, Mc!

L.

PD. Yo de ti desearía aguantar pacientemente en un coche nuevecito y súper confortable ;)

R y Mc dijo...

Hombre, el Peugeot 206 que compramos hace pocos meses es bastante nuevo y bastante confortable... :-)

Este poema tiene bastantes, bastantes, bastantes años. Y sigue siendo un buen ejemplo del tipo de poesía visceral que te sale de dentro. Me gusta porque su valor estético no radica ni en la rima ni en palabras 'bonitas'.

¡Con la cantidad de cosas que has escrito, podrías hacer feliz a Laura y postear más! Que últimamente no tengo tiempo para escribir nada :-)

R.