jueves, 6 de mayo de 2010

Monocle


Hace ya unos años que funciona Monocle, pero admito que la leí por primera vez hace poco más de un año, bastante después de que en la comunidad de diseñadores se hiciese popular su ultra-celebrado (y respetado) plantemiento gráfico. Sin duda puede ser un referente para muchas revistas que están por llegar.

Hay tres cosas que me gustan de Monocle:

1) En primer lugar, NO es una revista artística, con planteamiento artístico y resolución artística. Es una revista para leer. Y esto es algo bastante serio. Los contenidos son, indiscutiblemente, los protagonistas de Monocle. Cada número presenta una ingente cantidad de información dividida, esencialmente, en 5 secciones: A, B, C, D y E. O lo que es lo mismo: Affairs, Business, Culture, Design y Edits, a las que suelen añadirse anexos y especiales que vienen a engrosar el interés de cada número. Algunas páginas están verdaderamente repletas de información. Información útil, actual, bien escrita y bien enfocada. Y francamente, es admirable ver cómo resuelven todo ese berenjenal textual con sencillez, elegancia y buen hacer. Y esto enlaza con el segundo punto.

2) Monocle es exquisita a muchos niveles. Su maqueta es realmente sencilla, pero lo suficientemente funcional como para resolver las secciones más embarulladas que podríais imaginar. La combinación de Plantin y Helvética fue realmente celebrada en su momento, así como la elección del papel y la preocupación de sus editores por dar cabida, en una publicación tan aparentemente formal como Monocle, a ilustradores y fotógrafos de toda clase y condición que aportan una gran frescura general.

Algunos de los artículos más memorables de la revista han sido ilustrados por artistas de estilos tan vibrantes como el de Cozy Tomato, por nombrar a alguno recientemente publicado. ISO50 dedicó un post exclusivo a algunos de los ilustradores vinculados a Monocle.

Podemos resumir el punto 2 en que los diseñadores de Monocle presentan con elegancia un diseño enfocado puramente a funcionalidad, nada gratuito, pero sin caer en un planteamiento aburrido. Aunque la publicidad es abundante, pocas cosas desentonan en el global.

3) El buen hacer de Monocle sobrepasa el simple diseño de la revista. No sólo su web es igualmente bonita y rigurosa, sino que todos los productos derivados que comercializan con su marca son exquisitos. Su respeto por el trabajo de sus colaboradores es tal, que incluso venden ediciones limitadas de impresiones de algunos carteles y gráficos realizados por éstos.

Tyler Brûle (Wallpaper) ha conseguido crear con el tiempo, otra publicación de prestigio internacional. Su fama como editor y escritor es más que merecida. El target de Monocle debe encontrarse en varones de clase media, media-alta, de entre 30 y 50 años, con una formación superior y un interés evidente por los negocios, la actualidad y la cultura. La revista puede encontrarse en España a un precio aproximado de 11€ y la verdad, vale cada céntimo que cuesta.

Para los que tengáis interés en su diseño, os recomiendo el post que FontShop dedicó a Monocle en relación al uso de Plantin: Plantin & Monocle en FontFeed.

Más información: Monocle

R.